Comenzó la muestra. No existía la voluntad de cambiarse, llegar temprano al teatro Auditorium, guardar asiento en la sala Piazzola y escuchar los discursos para terminar twitteando cosas irrelevantes y ver una película que de algún modo volverá a darse una vez terminado el festival, y por suerte nadie nos obliga a hacerlo. Ayer subí mis impresiones previas y durante la semana es posible que hablemos con algún amigo sobre el estado del festival. Pero por ahora, he asistido a tres funciones ayer y esto es lo visto.
Película número 1: The Sentimental Engine Slayer. Mi cuenta personal dice que Omar Rodríguez-López lleva una película y dos discos editados, y el catálogo del festival anuncia que tiene preparados dos largometrajes más. Y algo de todo eso tiene que salir mal. TSES introduce los problemas concretos y comunes de identidad y crecimiento de un adolescente en un universo propio de las canciones de los Mars Volta. Nada cuaja al intentar presentar a un potencial Napoleón Dinamita como si se tratara de un personaje de Twin Peaks. Esto no le quita consistencia a varias escenas, pero la combinación defectuosa de personajes con entorno atraviesa toda la película.
Película número 2: Tiny Furniture. Al presentar la historia de una veinteañera bajoneada en New York, pueden cometerse algunos errores, a saber: todos los que la película comete en la primera media hora. Las escenas súbditas de planos estetizantes, y los diálogos y giros calculados dejan lugar a una mayor naturalidad para el resto del metraje, donde la indecisión propia de un personaje que se busca a sí mismo resuelve sus cuestiones de la peor manera posible: pateándolos para adelante. Varias escenas graciosas y muy buenas actuaciones de la protagonista y familiares de la directora, para evitarles reminiscencias al Nuevo Cine Argentino.
Película número 3: The Legend of Beaver Dam. Tan simple como pensar en Glee si fuera un cortometraje de terror slasher, pero muchísimo mejor que ver Glee, claramente.
Película número 4: Machete Maidens Unleashed. A esto vienen todas las fotos de tetas y mujeres apetitosas: un frenético documental que explora la historia de las películas de explotación hechas en las Filipinas entre las décadas del '60 y '90. No hay tiempo para llegar a procesar tanta información, pero llueven las grandes anécdotas, el recorrido es ramificado de manera interesantísima hacia cuestiones paralelas y testimonios como los de Roger Corman y John Landis son de un valor incalculable. La mayoría de las películas que se mencionan están en este archivo pdf para la prensa.



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