Últimos Gritos #72
El final del ciclo. Declaré como disco del año a Black Up, de Shabazz Palaces, y ese mismo disco será elegido en el conteo de este blog, que se terminará cuando se pueda. Estoy pasando el verano entre dos laburos: uno es seguir en la radio. De martes a domingos, de 16 a 19 y con varios días de programación alterada por los recitales en la playa, estamos junto a Ignacio Sacchi y Sebastián Duarte con un programa completamente distinto, obviamente adecuado a la época del año, la hora y los compromisos que mencionar, pero relajado y terapéutico para quien escribe.
Ahora que estamos frente a la despedida por tiempo indefinido de este formato, no me queda más que agradecer tanto a los artistas, bloggers y editoras involucrados (cuando pude o debí contactarlos), por la siempre buena predisposición a preguntas y pedidos, a Nacho por la confianza y paciencia de siempre, a Javier, Diego y Fernando por la operación técnica y a Manuel por haber permitido, básicamente, un bloque de música pretenciosa y criterios caprichosos durante dos años. Oyentes nunca sobraron, o eran muy tímidos; el horario siempre fue algo incómodo y no todos se enteraban de estos posts, por más que insistimos bastante en ese punto. Pero puede suponerse que, incluso si hubiera mucha más gente escuchando, el oyente y músico Emiliano (alias Dr. Pepovich), seguiría siendo el fanático número 1 del bloque.
Últimos Gritos #71
Penúltimo balance de 2011, penúltimo episodio de la serie. Hoy sale al aire el último, de hecho.
The Weeknd - What You Need
DJ Quik - Killerdope
Frank Ocean - Lovecrimes
Violeta Castillo - Mi Cárcel
Twin Sister - Gene Ciampi
Tennis - Origins
Planningtorock - Milky Blau
James Ferraro - Adventures in Green Foot Printing
Los Dientes - Verdaderamente Negro
Spaceghostpurrp - Possessed The Intro
Big K.R.I.T. - R4 Theme Song
Kendrick Lamar - Hol'Up
Yin Jerei - Technocumbia
DJ Quik - Killerdope
Frank Ocean - Lovecrimes
Violeta Castillo - Mi Cárcel
Twin Sister - Gene Ciampi
Tennis - Origins
Planningtorock - Milky Blau
James Ferraro - Adventures in Green Foot Printing
Los Dientes - Verdaderamente Negro
Spaceghostpurrp - Possessed The Intro
Big K.R.I.T. - R4 Theme Song
Kendrick Lamar - Hol'Up
Yin Jerei - Technocumbia
Todos los jueves a las 24 (UTC-3) en Antes que Nada (streaming en directo), con Ignacio Sacchi y Juan Francisco Gacitua. Por Rock & Pop Beach, FM 98.9, Mar del Plata, Argentina.
50 discos de 2011: puesto 7
Robag Wruhme - Thora Vukk. Como con todo género o subgénero establecido en bases sonoras sólidas y definidas, y surgido previamente a muchas de las corrientes musicales actuales, me resulta imposible escribir con total conocimiento de causa sobre la House. Aprendí a disfrutarla un poco a los bifes, intrigado por conocer el encanto de Alcachofa, cuando Resident Advisor lo elegía como disco de la década ignorando a discos y artistas mucho más involucrados en la causa de lo que el indie contiene en su cerco. Es una especie de visión universal precolombina que me afectó hasta darme cuenta de que sitios como Resident Advisor operan sobre un cosmos amplio pero mucho más definido que el de sitios como Pitchfork, si bien en estos últimos años ambas publicaciones compartieron la cobertura y preferencia de muchos estilos y artistas, muestra involuntaria del amplio movimiento de la artesanía musical al terreno electrónico.
La música electrónica es un barrio aparte, donde figuras de cierta reputación para un público mayormente anclado en el Rock y el Pop pueden tener una imagen completamente distinta. Como a los metaleros ortodoxos puede parecerles -de hecho les pareció- una blasfemia el acercamiento al Death Metal de Liturgy, muy celebrados por un público menos experto en el tema, en mi postura turística sobre la música electrónica tardé en asimilar positivamente la actitud relajada y rítmicamente flatulenta de Ricardo Villalobos, eminencia en lo que respecta a cantidad de estilos que desde la ignorancia percibo similares, cuando aún no lograba separar a una canción de electrónica de una estructura Pop, y menos unos años atrás, cuando me regía por lo que hicieran personajes tan poco significativos para la escena como Moby y Fatboy Slim.
Si me dejan adivinar, puede que haya un problema de arranque con la música House, Techno y afines, y sea la falta de una posibilidad explícita de empatizar con las letras mínimas y las melodías que usualmente no expresan ningún tipo de sentimientos; quizá climas, momentos o frases definidas, pero rara vez un sentimiento por el cual uno no tenga que escarbar un poco al sonido. Alcachofa, que es un disco totalmente disfrutable sin una paleta de expresiones del autor a la vista, tiene muchas historias complejas y grandes detrás de sus canciones. There Is Love in You, de Four Tet, provocaba reacciones mucho más desde la calma que alcanzaban sus elementos acústicos que desde los títulos explícitos de las canciones. Thora Vukk contagia emociones sin haberse escuchado: la hermosísima tapa predispone a hablar por unos minutos de familia, despedidas, lugar de origen, lugar de destino, infancia y pasado.
Pero dos puestos atrás había hablado de trampa en ligar la música a momentos y situaciones, y de hecho Thora Vukk no arranca yendo a las costillas. Cinco tracks de pulso uniforme, levemente evocativos pero de fuerte sobriedad, suenan muy respetuosos de las estructuras genéricas y quedan claramente detrás de la segunda mitad. Lo que sucede a partir de Pnom Gobal es especial: la voz del mismo Wruhme (alias de Gabor Schablitzki), grabada en su notebook y con notas de alcohol, sobre percusiones descuajeringadas en síncopas y variedad. Melodías tarareadas por amigos, chicos arengados por lo que parece ser un animador, una práctica coral con una nena y teclados simplísimos moviéndose entre acordes y notas cercanas entre sí, como si no quisieran irse nunca del colchón que tiran en el piso. Enorme capacidad de sorprender al técnico que quiera sorprenderse por la movilización que puede provocar Schablitzki en su minimalismo, y de hacer que aquel de sensibilidad Pop desee que estas canciones acompañen los sentimientos que la noche le haga florecer. No debía decir eso.
50 discos de 2011: puesto 8
James Ferraro: Far Side Virtual by alteredzones
“The thing from the agency said, 'We want a piece of music that is inspiring, universal, blah- blah, da-da-da, optimistic, futuristic, sentimental, emotional,' this whole list of adjectives, and then at the bottom it said 'and it must be 3 1/4 seconds long.'”
-Brian Eno sobre el sonido de inicio de Windows 95.
-Brian Eno sobre el sonido de inicio de Windows 95.
Por pensamiento lateral esta sería la música más comercial, vendible y confortable jamás hecha: si el trabajador de 25 a 50 vive regido por la ocurrencia de sonidos de intenciones amables que marcan el éxito o fracaso de sus acciones cotidianas (el encendido de una computadora, un mensaje de error del sistema, el pitido de la puerta del edificio al abrirse, el spot de una productora antes de cada episodio de una serie), hacer un disco basado en sonidos de este carácter debería ser una invitación irresistible a vivir 24/7 en la comodidad que el capitalismo laboral nos ofrece. Cierto es que sólo a los patrones les gusta hacer de vida y trabajo una sola cosa (lo sabrán ustedes, si sus jefes revisan las cámaras de seguridad continuamente, pasan a toda hora por el local o los llaman al celular por cualquier estupidez), por lo cual uno, parásito, pretende que la música se lo lleve lejos del ambiente al que le da un tercio de su vida útil, pero al menos estas canciones de Ferraro, las más cálidas y accesibles de su carrera, son sin lugar a duda su mejor acto de terrorismo cultural a la fecha.
Pensar este disco me remite a la primera vez que escuché a la Penguin Cafe Orchestra, lo cual me llevó unos años atrás a la banda sonora del Sims, música indicada para tener paciencia a la hora de armar la casa del personaje cuya vida íbamos a regir (si ya conectaron esta oración con la publicidad de Speedy, estamos en sintonía). Es claro que, más allá de la paridad de sonido, hablo de tres ejemplos con vectores muy distintos entre sí: el genio de Simon Jeffes, el juego para PC más vendido de la historia y, en el caso que nos ocupa, una exploración provechosa del costado musical del trabajo y ocio de los grupos socioeconómicos que más controlan y/o disfrutan la vida microcéntrica de la posmodernidad.
Con tanto trasfondo expuesto, son incontables los momentos diarios en los que podríamos introducir segundos de algún track de Far Side Virtual. Sonido 100% libre de distorsión, en suave percusión enlatada, con teclados en pizzicato, sintetizadores lineales e infinitos y climas en crescendo de fanfarria como ringtone polifónico, con dejos de referencias vocales a las tierras asiáticas de donde provienen las noticias de hombres dormidos en la oficina después de haberse quedado a laburar unas decenas de horas de más, u operarios de Apple rodeados por redes que evitan sus intentos de suicidio. La descripción técnicamente sonora de Far Side Virtual no es más fuerte que la catarata de reminiscencias que les produzca, pero exigir que la calidad de las canciones esté a la altura del concepto planteado -cosa que ya me cuestioné gracias a su disco anterior- es una injusticia: Ferraro se mimetiza demasiado bien en nuestro mundo, para ser un alien.
Pensar este disco me remite a la primera vez que escuché a la Penguin Cafe Orchestra, lo cual me llevó unos años atrás a la banda sonora del Sims, música indicada para tener paciencia a la hora de armar la casa del personaje cuya vida íbamos a regir (si ya conectaron esta oración con la publicidad de Speedy, estamos en sintonía). Es claro que, más allá de la paridad de sonido, hablo de tres ejemplos con vectores muy distintos entre sí: el genio de Simon Jeffes, el juego para PC más vendido de la historia y, en el caso que nos ocupa, una exploración provechosa del costado musical del trabajo y ocio de los grupos socioeconómicos que más controlan y/o disfrutan la vida microcéntrica de la posmodernidad.
Con tanto trasfondo expuesto, son incontables los momentos diarios en los que podríamos introducir segundos de algún track de Far Side Virtual. Sonido 100% libre de distorsión, en suave percusión enlatada, con teclados en pizzicato, sintetizadores lineales e infinitos y climas en crescendo de fanfarria como ringtone polifónico, con dejos de referencias vocales a las tierras asiáticas de donde provienen las noticias de hombres dormidos en la oficina después de haberse quedado a laburar unas decenas de horas de más, u operarios de Apple rodeados por redes que evitan sus intentos de suicidio. La descripción técnicamente sonora de Far Side Virtual no es más fuerte que la catarata de reminiscencias que les produzca, pero exigir que la calidad de las canciones esté a la altura del concepto planteado -cosa que ya me cuestioné gracias a su disco anterior- es una injusticia: Ferraro se mimetiza demasiado bien en nuestro mundo, para ser un alien.
50 discos de 2011: puesto 9
Run DMT: Dreams by alteredzones
Run DMT - Dreams. Pocos géneros, lanzamientos y artistas hablan de manera directa y... Casual del consumo de drogas. Es una tapa habitual en mixtapes, con el rapper con la cabeza levemente hacia abajo y un costado y el humo subiendo, un concepto adherido a la impronta de bandas herederas de los Grateful Dead, como Woods y White Denim en cierto sentido, y una excusa para glorificar discos de críticos a los que no deberían hacer más caso, porque cuando el argumento principal es la situación en la que el disco funciona, se supedita su poder, efecto o virtud a una experiencia subjetiva que no todos podrán compartir. Además de que el debate pasa a ser cómo le pegó a cada persona el combo, en vez de centrarse en la música. Después, cientos de discos son descriptos por su atmósfera dreamy o dope, lo cual es más un signo involuntario de estos tiempos que un tic escrito a propósito.
Como fumador/consumidor de absolutamente ninguna droga (¿Ibuprofeno no cuenta?) me gusta enfrentar situaciones como las que me provocó Pilot Talk II de Curren$y en 2010. El disco psicodélico o simplemente fumón tiene un encanto por sí mismo; no se trata de emparentar cualquier maniobra musical a lo que el músico haya consumido para realizarla, sino de considerar, cuando la cata del autor puede confirmarse, que el disco implicará un recorrido (no redundemos diciendo viaje) por los recovecos psíquicos de quien nos habla, en un estado de inflamación, supresión, ramificación o igualación de ideas. Ustedes sabrán mejor, manga de junkies.
El celosamente guardado Dreams (ver esta crónica) vendría a ser una descripción verbal y sonora de las visiones de Michael Collins vía dimetiltriptamina, pero su estilo desarmó ese molde con el que iba a escucharlo: ¿es un disco psicodélico o un ensayo sobre música psicodélica? ¿Las atmósferas y las narraciones fueron predigitadas para sonar en esa clave o son registros auténticos del vuelo que emprendió Collins?
Despejando la especulación hay que hablar de un gran álbum de Ambient, de canciones indudablemente pictóricas, a las que es imposible reducir a una relación con el consumo, o las imágenes prácticamente abstractas que Collins describe. No sólo por el hecho de que cada uno de nosotros, en caso de escuchar esta cassette fumados, tendríamos visiones totalmente propias, sino porque en cualquier estado las canciones nos van a empujar a distintos lugares, de calma, inquietud o lo que se les ocurra. Hay algo perturbador en el sonido lo-fi de toda la cinta, que impide mantenerse pasivo a los sonidos en repetición, y que hace que uno pueda emprender su propio viaje, limpio de sustancias o no, en vez de detenerse en lo contado por Collins. Cuando la música se acerca a formas Folk el álbum amplía su victoria. Un sahumerio sesentoso se prendía silencioso detrás de mi sospecha de que hubiera un estereotipo en Dreams.
El celosamente guardado Dreams (ver esta crónica) vendría a ser una descripción verbal y sonora de las visiones de Michael Collins vía dimetiltriptamina, pero su estilo desarmó ese molde con el que iba a escucharlo: ¿es un disco psicodélico o un ensayo sobre música psicodélica? ¿Las atmósferas y las narraciones fueron predigitadas para sonar en esa clave o son registros auténticos del vuelo que emprendió Collins?
Despejando la especulación hay que hablar de un gran álbum de Ambient, de canciones indudablemente pictóricas, a las que es imposible reducir a una relación con el consumo, o las imágenes prácticamente abstractas que Collins describe. No sólo por el hecho de que cada uno de nosotros, en caso de escuchar esta cassette fumados, tendríamos visiones totalmente propias, sino porque en cualquier estado las canciones nos van a empujar a distintos lugares, de calma, inquietud o lo que se les ocurra. Hay algo perturbador en el sonido lo-fi de toda la cinta, que impide mantenerse pasivo a los sonidos en repetición, y que hace que uno pueda emprender su propio viaje, limpio de sustancias o no, en vez de detenerse en lo contado por Collins. Cuando la música se acerca a formas Folk el álbum amplía su victoria. Un sahumerio sesentoso se prendía silencioso detrás de mi sospecha de que hubiera un estereotipo en Dreams.
50 discos de 2011: puesto 10
James Drake Mixtape - Bombé & Mr. Caribbean by Bombé
(Descarga gratuita en dos versiones)
(Descarga gratuita en dos versiones)
Bombé & Mr. Caribbean - James Drake. Como Bart cuando, jugando al magistrado en una isla desierta, exonera a Milhouse de todo cargo en el juicio por la desaparición de la comida, tengo que admitir que al día de hoy estoy bastante irritado por mi propio veredicto. Una de las ventajas de mantener en soledad este blog es la posibilidad de ejercer cualquier tipo de despotismo, maneje o bajada de línea editorial (obviamente considerando que hablamos de discos y películas sin impactar significativamente en la carrera o vida de nadie) sobre mí mismo, sin ningún prurito a la hora de, en este caso, modificar drásticamente la disposición de esta lista por diversos motivos: cotejando la importancia de un disco para estos tiempos, el virtuosismo musical, desmerecida omisión ajena o simplemente la atención que me quitó durante el año.
A James Drake le falta solidez para integrar un top 10 anual -y de esto me di cuenta muy tarde-, pero fue uno de los álbumes que más escuché en estos meses: una mezcla que condensa sin brillo pero con efectividad a dos patas muy demostrativas de lo que representa actualmente el concepto de música urbana. Si uno lo lleva con descuido por la calle va a encontrarse sumergido rápidamente en la simpleza de beats, versos y coros seleccionados, con más ingenio que trabajo duro: el tratamiento electrónico, en algunos tramos, no supera el mero retoque de CMYK, de Blake, o la reducción de Ransom de Drake a un pedazo que en repetición cobra una fuerza mucho más relacionada al resto de la mezcla. La deconstrucción de las fuentes y la constante victoria del teclado del inglés sobre las bases y reflexiones del canadiense dejan lo mejor de cada parte en su justa medida: el exceso de palabras lleva a Drake de la crónica crítica del estrellato a un lamento de mediático que llena horas de televisión veraniega, dejando discos con altibajos discursivos que resultan menos cautivantes que humorísticos. Durante la mayoría del tiempo la acción pasa por las nuevas facetas que cobran muchas de las canciones de Blake, cuyas versiones originales son vinculadas al R&B cuando en algunos casos solamente samplean las voces de sus figuras.
La mezcla no logra escapar de disonancias y momentos mal cuajados, especialmente notables a la escucha de la versión de un track, que son imposibles de ignorar cuando un álbum de pulso lento y cara de resaca dura apenas 30 minutos. Escuchándola con los tracks separados, cada uno de estos demuestra la inteligencia de los dos DJs responsables, y el sentido altamente sexual que emerge de la música de los artistas sampleados cuando se dejan sus problemas personales de lado, pero incluso de este modo algunas ideas tienen pinta de haber podido ser pulidas con más tiempo.
Me había planteado no revelar las ideas que llevaron a la disposición de los discos en esta lista, pero después de haber repasado cosas del calibre de Let England Shake y w h o k i l l en posiciones anteriores me parecía meritorio ratificar la presencia de este disco en este puesto. Con sus momentos agrios, su nula repercusión y concepto simple James Drake no va a durar en ningún imaginario por sí mismo de acá a unos años, pero al menos por estas semanas de balance me parecerá un buen memo del tipo de música que nos enmarca las ojeras cada jornada en el transporte público.
Últimos Gritos #70
Girls - Die
Smith Westerns - Still New
Yuck - The Wall
Robag Whrume - Pnom Gobal
Monster Rally - A Voice/Big Sur
Peaking Lights - All The Sun That Shines
Destroyer - Savage Night at The Opera
Metronomy - Some Written
Fucked Up - The Other Shoe
Todos los jueves a las 24 (UTC-3) en Antes que Nada (streaming en directo), con Ignacio Sacchi y Juan Francisco Gacitua. Por Rock & Pop Beach, FM 98.9, Mar del Plata, Argentina.
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