MGMT en Mute Club, Mar del Plata (22/01/11)



La toma de mi amigo Rodrigo Vignola es impresionante, pero no refleja exactamente toda la cantidad de gente que asistió al recital. Ubicándome en la imagen de esta nota, durante la primera media hora estuve cerca de la torre que apenas se observa a la derecha, en línea recta al escenario. Voces e instrumentos estaban perfectamente mezclados, pero la distancia y el viento transformaban a la pila de bafles en los parlantes de una laptop, con el canal derecho sonando cada tanto. Me corrí hacia la derecha para saludar a Rodrigo y descubrí que desde el punto de la imagen de aquí arriba el sonido era perfecto. 

Una organización increíblemente eficiente hizo que el show arrancara con bastante puntualidad, a una hora en la que el Sol comenzaba a retirarse y que dio tiempo a toda la gente que fue a ver a Babasónicos, unas horas antes, para correrse un balneario hacia el sur y ver a otra banda gratis.

El de MGMT fue un recital de revelaciones. Viviendo en un país remoto, a las visitas internacionales uno les impone principalmente la necesidad de que aprovechen una visita que tardará varios años en repetirse para hacer valer la entrada -o el viaje mismo, la ocasión-, y desplegar una lista de canciones que no escatime en hits, ruido, sucesos y virtuosismo individual. Y sinceramente no fue lo que esperaba por parte de un grupo bastante afecto a una especie de pose Shoegaze sobre el escenario. Tengo que reconocer que no había visto un recital entero de la banda antes de pensar esto y equivocarme, pero la incomodidad que provocaba ver a VanWyngarden arengando a la gente durante Kids fue bastante elocuente.

La cuestión es que Oracular Spectacular es un disco que a muchas bandas les llevaría años de intentos, y Congratulations también: MGMT hizo el disco minado de hits y la pesadilla conceptual en dos tiros consecutivos, quemando etapas esperables en cualquier otro caso. La maravillosa ambivalencia se traslada al vivo: fue imposible despegar la atención del recital, pero en ese proceso  la banda no se privó de tocar siete de las nueve canciones de Congratulations, incluyendo Siberian Breaks sin un segundo de menos. Resultó muy extraño encontrar semejante oficio en una banda que ayer tocó, estrictamente, tres hits entre catorce canciones.

La segunda definición llega de la mano de lo recién descripto. Como un ciudadano del interior considero un inmenso milagro que se haya traido un evento de este tipo directamente a Mar del Plata. El neo-unitarismo  (no una conspiración, sino algo que simplemente sucede) que suele depositar a las bandas de afuera exclusivamente en Buenos Aires se lleva a su paso todo tipo de crecimiento serio para el rodaje de la escena musical en el resto del país. Sin embargo esta costumbre deja al desnudo la concentración del culto Indie en la capital, teniendo en cuenta que, por más que se encuentren  editando discos en Columbia, los MGMT no tienen un alcance mainstream en Argentina, y no llevaron más gente a Mar del Plata que Ricardo Montaner o Cacho Castaña. Así, la escena playera de anteayer mostraba  a un altísimo porcentaje de curiosos y cazadores de Kids, que siguieron el show de manera irregular, obviamente con más atención a las canciones conocidas de Oracular Spectacular (Brian Eno debió ser un punto alto en el recital, pero Mar del Plata se reconoce como la capital nacional del Reggae y no del Surf Rock). Esto para nada viene a punto de criticar el gusto musical de nadie, sino de remarcar el desencuentro entre lo que pasaba arriba y debajo del escenario, que yo creo va a seguir produciéndose: MGMT suena mucho más desenvuelta haciendo las canciones de Congratulations, mientras que los tracks de Oracular Spectacular no parecen haber madurado de la mejor manera. Es lógico que Time to Pretend, Kids y Electric Feel suenen saturadas para nosotros (que las conocimos hace por los menos tres años) y para ellos, que las compusieron algunos años más atrás. Pero señalaba que el crecimiento de la banda fue realmente anormal, y el cambio que realizaron entre discos es muy profundo. Al menos las canciones de la primera mitad de Oracular no logran integrarse de la mejor manera con el resto del show, provocando cambios de atmósfera abruptos y la sensación de que se tocan más por oficio que por placer. Oracular es un disco saturado de clásicos, y Congratulations el sucesor más digno que podía presentarse. Incluso es un álbum más regular, concreto y ordenado que el anterior, y evidentemente es el camino que la banda quiere y necesita emprender. Con el tiempo, seguramente podrá demostrarlo en un show techado y con mayor concentración de fans.

Entre Destrokk, siete canciones de Congratulations y seis de Oracular Spectacular, lo mejor del show pasó con Siberian Breaks, The Handshake extendida y las tres joyas surfers del segundo álbum -It's Working, Brian Eno y Song for Dan Treacy-, que se integraron maravillosamente al entorno playero. Nobleza obliga, en el puente de Kids hacia el estribillo final la banda coló un "Oléeee, olé olé oléeee" que sonó adecuado e impresionante.



3 comentarios:

Koba dijo...

¡Muy buena reseña!
Y que bien sonó Kids...

Koba dijo...

Escuchando Congratulations...
en Dan Treacy y Brian Eno me hacen acordar a los festivos Supergrass.
Por ahora me convence más Oracular... por ahora.

Jotafrisco, la ira de Dios dijo...

Quedate tranquilo, Koba, yo pasé por lo mismo: http://rateyourmusic.com/collection/jotafrisco/rating28735917