Últimos Gritos #35


Todos los miércoles a las 22 (UTC-3) en Antes que Nada, con Ignacio Sacchi y Juan Francisco Gacitua. Por Rock & Pop Beach, FM 98.9, Mar del Plata, Argentina.

 
Canciones del 22 de Diciembre: 2010, parte 3 (selección de Nacho)

  Jonsi - Boy Lilikoi
Deerhunter - Helicopter
Sufjan Stevens - Vesuvius
of Montreal - I Feel Ya Strutter
Portugal. The Man - The Dead Dog
She & Him - In the Sun
Arcade Fire - The Suburbs
Arcade Fire - Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)
Javiera Mena - Luz De Piedra De Luna

2010: 10 discos, puesto 5




Para la edición neoyorquina de 2009 del festival All Tomorrow's Parties, cuyas presentaciones fueron seleccionadas por los Flaming Lips, Daniel Snaith decidió alterar un poco la alineación en vivo de Caribou, de usualmente cuatro músicos. Así, la escena de ese 13 de Septiembre y otras fechas de gira incluyó a su discípulo Kieran Hebden, mejor conocido como Four Tet, Luke Lalonde de los Born Ruffians, cuatro bateristas y una sección de vientos de cinco músicos que incluyó a Marshall Allen, de la Sun Ra Arkestra, totalizando quince ejecutantes sobre el escenario. La edición del álbum consta de dos vinilos y un dvd, y sólo se vendió en shows de la gira mundial de la banda, que presentaba de vuelta su formación usual para los recitales. Caribou pasó por México, Chile, Brasil y Colombia, pidió disculpas por no venir a la Argentina y prometió que será la próxima.

Y si bien asombra, no sorprende Snaith al poner de gira a una banda de quince personas para hacer sesiones de Free Jazz con sus canciones. Este año editó Tour CD 2010, también de venta exclusiva en recitales, con una mix y algunas canciones descartadas que exploran la música disco desde Bollywood hacia afuera, y Swim, como disco de estudio, cuyas propiedades en la distorsión de los géneros serán comentadas con todos los elogios mañana, en el puesto 3. La cuestión que expone este inventario de las ediciones de Snaith durante 2010 es la de su facilidad para llevar sus composiciones hacia sonidos tan distantes entre sí: al menos para mi oído, usualmente su estilo es adjudicable a una década pero no a un lugar o a un artista en particular, al menos hasta que haya escuchado suficiente música hindú y africana como para poder dilucidar algo entre la nube de música que es Caribou.

Cuando mencioné Free Jazz anteriormente no se trató de maquillaje para el texto, y el poco familiarizado con las improvisaciones de un cuerpo de vientos (presentes en las versiones de estudio de algunas canciones de este álbum) debería armarse de paciencia para no andar salteándose tracks en un disco de siete canciones. Digo, una vez que pueden escuchar Jazz de alguien que no es un boludo vestido con la ropa del abuelo...

2010: 10 discos, puesto 6




La misión encargada a Reznor y Ross con esta banda sonora no es más que la de ponerle un poco de alma a la historia de un grupo de imbéciles; lo interesante de la misión, ver cómo dos viejos darkies iban a reaccionar con las idas y vueltas de los nerds a lo largo de la trama; lo asombroso del resultado, cómo las canciones no adquieren la perspectiva de Mark, los Winklevoss o Eduardo, sino de nosotros mismos viendo una situación penosa.


La verdad es que, más allá de la experiencia de Ross en la producción de bandas sonoras, a priori la elección en combo con Reznor es un poco curiosa, sencillamente porque no es un músico al que uno imaginaba para una película de Fincher sobre la fundación de Facebook. Pero la película, que se desarrolla en entornos de personas que obviamente tienen sus necesidades básicas satisfechas, no muestra otra cosa que su miseria humana, desde el momento en que los planes geeks en el cuarto incluyen difamar a una ex y calificar la apariencia de las compañeras de la universidad. Y no existe nada más sórdido y "digital" que la música de Reznor para acompañarlo.

Y es en ese sentido en el cual el disco vuelve a impactar. El sonido industrial que Reznor desarrolló desde los '90 comparte cartel con composiciones mucho más cercanas al ambient, obviamente requeridas por el tono distinto de algunas escenas, pero que terminan definiendo el lugar del álbum en esta lista: Reznor logra una pieza fundamental para una película con un tono delicadísimo, que termina modificando su estilo y abriendo una interesantísima puerta para el futuro, a los 45 años y en medio de un descanso de los Nine Inch Nails.

2010: 10 discos, puesto 7




El peor de los cuatro discos de Murphy, contando 45:33. Las primeras escuchas dieron la sensación de que lo nuevo en las canciones era nulo, con el aditivo del problema de la voz en Dance Yrself Clean, que suena bajísima en cada estrofa y después destroza los oídos en el estribillo.

This Is Happening es un disco de energía y movimiento similares a los tres anteriores, y con canciones que reposan en fórmulas ya exploradas, pero que en varios aspectos provocan la sensación de que se está cerrando un ciclo. Es un álbum de ocho canciones largas contra una que no supera los cuatro minutos. En cada una de ellas se extiende un ritmo que ya se reconoce como propio de la banda: el loop o la base instrumental se mantienen, Nancy Whang y el resto de la banda se encolumnan coralmente detrás de los estribillos y Murphy desarrolla letras mucho más afectadas por los 40 años, el amor, el hogar y las ganas de hacer lo que uno realmente quiere. Reposando sobre esos chorizos de ritmo, además, el cantante ahora se luce con falsetes prístinos en varios tracks, y especialmente como orador alla Byrne en Pow Pow.

Es una simplificación de las influencias del proyecto, que en el primer álbum llegaban hasta Neu! y ahora pueden resumirse en tres apellidos, y también es un buen testamento para el posible final de LCD Soundsystem, forzado por el cansancio natural de la gira y también por lo complicado de juntar a todos los músicos para emprenderla. Se cierra con una cosecha excelente y de justa cantidad, aunque siempre hay un lado B más para editar. Espero que alguno sea Love in L.A., canción que quedó afuera de este disco y se divulgó por muy pocos lados antes de ser escondida por EMI. Así que si no es en vinilo, será por Wikileaks.

2010: 10 discos, puesto 8





Salvo en Make Up Bag, y a diferencia de sus dos discos anteriores, The-Dream está completamente solo animando las canciones, lo cual explica el despegue y el éxito de su utopía neo-Princeana recién para Love King: se sabía que Nash tiene una visión muy propia y exitosa de cómo construir un single de R&B, pero varias de sus canciones se armaban en torno a los versos de un rapper o cantante invitado (en Love Hate, su primer disco, eran solamente dos tracks, pero pasó a cinco en Love vs. Money), haciendo imposibles las evasiones a resultados demasiado normales para provenir de un disco propio, en el que no debería adecuarse al estilo de otro artista que no sea él mismo. Tics de productor, quizás.

La sobrecarga de sintetizadores y coros autotuneados se entregan esta vez a ritmos más lentos que en Love vs. Money. De hecho, el tempo reducido había hecho de Falsetto y Fancy sus dos mejores canciones en álbumes anteriores, pero en Love King hay una mayor uniformidad entre las canciones, lo que ayuda no sólo a escuchar el disco con mayor comodidad, sino al mismo Nash a hacer esas transiciones complicadas entre tracks. Se eligió para esta lista la edición extendida, con cinco tracks más que la versión original, ya que The-Dream sonando así de bien nunca resulta demasiado.

2010: 10 discos, puesto 9



The Roots – Dilla Joints by Hypetrak

  Si se encuentran poco familiarizados con el planeta del Hip-Hop instrumental y el cosmos de J Dilla, según el caso esta compilación puede resultar una puerta de acceso o un obstáculo mayor. Pero si tanto el rapper debutante como el productor de electrónica encuentran algo muy significativo en los sampleos y las remezclas de Dilla, y si bien su música ya se había colado en orquestas y ensambles de Jazz, este nuevo enfoque de los Roots en varios de sus clásicos abre todavía más puertas para su influencia.

Las canciones, por el mero hecho de ser reproducciones instrumentales de versiones originales mayormente compuestas de sampleos, suenan distinto a lo acostumbrado de los Roots, incluidas las pequeñas gemas con las que el show de Jimmy Fallon se va con estilo al corte. Pueden desarrollar en la extensión de las canciones los caminos de los instrumentos, que uno puede recorrer separadamente para conocer en detalle varios tips de la buena producción en la música negra (como el alguna vez baterista que fui, las improvisaciones acompasadas de Questlove, sonando bien altas en la mezcla, son puro regocijo). Dilla Joints, además del tributo más original a Yancey, es el making of del sonido que atravesó a bandas y artistas como A Tribe Called Quest, Erykah Badu, D'Angelo y los mismos Roots, y que sigue presente sin saber de fechas de vencimiento.

2010: 10 discos, puesto 10


Banda marplatense con nombre de juguete de ingenio se adjudica la práctica del "Rock lúdico". Debería estar comprándoles ya el disco: Wake Up The Nation es tan divertido como para no perderle atención en ningún track, y tan didáctico que uno, al final, siente haber tomado un curso intensivo del sonido británico -isleño o con mezcla continental- de cinco décadas.

La diversión propia de los (veteranos, maestros e increíbles) músicos, y la carencia de "seriedad" del disco, son aspectos inusuales en músicos de la trayectoria de Weller, en un punto de la carrera en el cual otros artistas, de su lugar y época de origen, pierden el tiempo en proyectos conceptuales torcidos desde su concepción, o lo ganan de manera poco genuina, vendiendo nuevos discos como regalos navideños que encontrar en Wal-Mart. WUTN no es un disco de Black Metal que uno no pueda hacerle escuchar a sus padres, pero Weller claramente se pone el listón a una altura complicada, y lo pasa sin perder la gracia jamás.

El álbum es de Spector en No Tears No Cry, mod en la canción homónima, de Peter Gabriel en She Speaks, de los Kinks en Trees, de Todd Rundgren en In Amsterdam y de cruzas extrañas y fascinantes de distintos artistas en otras canciones. Se siente como ver a Spinal Tap desde los '60, pero riéndonos con ellos.

2010: discos notables, parte 5


Ordenados alfabéticamente. Un top 10 se va a publicar la semana que viene. Clickear en las tapas para escuchar en Grooveshare o descargar. Ver partes 1, 2, 3 y 4.

Más pervertido y directo que Horehound, y francamente mejor gracias a que Mosshart y White comparten más las partes vocales. La genial presentación que tuvo (show por Internet con la banda tocando el disco entero y la transmisión continua del vinilo en un cuarto altamente perturbador) más las múltiples movidas de Third Man Records durante el año hablan de una cruzada honesta y apasionada por la supervivencia del Rock.

Ideal para el que disfruta los 15 segundos de la banda cada vez que el late night se va al corte o vuelve del mismo. No es tan fuerte como el disco de Fitz and The Tantrums que comenté el otro día, pero es claro que su estilo es distinto. Las Diplomettes, el trío de cantantes encargadas de las canciones, llevan las historias a la manera de las Marvelettes, sobre una banda influenciada por Booker T. & the M.G.'s y los vientos de Sly and The Family Stone. Descubiertos gracias a la increíble sesión que hicieron en Daytrotter.

 ¿Cuán Springsteen se puede sonar? Por la duración del disco, se nota que por ahora no se animaron a las epopeyas instrumentales de la E Street.

La ida del tecladista quitó un poco de ornamentación pero no cortó el camino que venía haciendo la banda, que se siente más cómoda -cuestiones de edad a tener en cuenta- reflexionando que rockeando.

No es joda, pero no me había dedicado a este disco hasta que los Pet Shop Boys lo recomendaron por Twitter. Es una pena que el ritmo se desvanezca tan rápido, pero el producto final no se resiente.

No es lo mejor que pueden dar (en unos días sabrán por qué), y quedó a mitad de camino entre los beats Dillanescos instrumentales (bueno, de eso se trata lo de la semana que viene) y el Soul apto para todo público tan irritante que hicieron con John Legend. De hecho, es el tamiz del sonido del disco en su segunda mitad, después del excelente track separador, que justamente se llama Dillatude. Todo cíclico. Son muy buenas las incorporaciones indies a las primeras canciones.

Es en discos como éste en los que la crítica se tienta a hablar de texturas. Es que los instrumentos suenan algo difusos, como para poder acoplarse a la voz única de Andrea Estella, objeto sexual indie/retro del año. Desde el segundo track se impone la sensación de que la chanson nació en el Brooklyn de los '80. Desde el sitio oficial pueden descargarse las canciones.

 Más africano, más Ska, más violines, más falsete, más vintage, más electrónico, más chombita, más sweater, más discos vendidos.

Iniciativas de este tipo no son novedad: el marplatense Fabián Spampinato ya realizó álbumes homenaje a Spinetta o Gieco, con artistas invitados para los covers y fines caritativos. En este caso, el oyente puede tirar unos pesos para el conservatorio de música de Los Angeles (o bajar el disco gratuitamente), disfrutar de las muy buenas versiones que se hicieron de Television y conocer varias bandas de allá que seguramente se hayan beneficiado gracias a ese conservatorio. También este año se destacaron discos como éste de covers de los Mountain Goats, a beneficio de la organización Farm Sanctuary, y la revista Paste ofreció muchísimas canciones a cambio de una donación para Haití.

Por ahora las apologías a la nada son lo que mejor le sale. Le deseo que el próximo LP tenga mejor suerte, ya que una tercera abarcación sobre el programa ya sería catastrófica.

El disco hippie del año. Pero hippie en serio, canciones de Phish y Greateful Dead sin las zapadas y con mucha menos fidelidad. Deberían animarse a ir por todo.