25º Festival Internacional de Cine de Mar del Plata: día 3



Película número 8: Les prisonniers de Beckett. Estos internos de una prisión sueca aprovecharon la libertad que les daba el deber de representar una obra de Beckett en un teatro para, supongo, escapar de la policía. No lo sé porque me retiré del cine sin ver el final. La película barre los detalles del acontecimiento bajo la alfombra y se sumerge en -otra suposición, pocos conocimientos teatrales- la relación del texto de Beckett con las historias de vida de los internos. El profesor de teatro que tuvieron representa a la cámara sus experiencias con el grupo, creando así un segundo drama. Mientras, la pasión con la que se filman los testimonios es la propia del dorso de una caja de cereales.

Película número 9: Ashkan, the Charmed Ring and Other Stories. Como si el festival pidiera perdón por los años de Kiarostami y Contracampo, esta película de guión ajustado y pocos riesgos es demasiado accesible y predecible, con la cuota aleccionadora propia de las comedias livianitas del Allen de la década pasada. Esperar para reírse una vez que se produzcan los enredos, y terminar riéndose de cómo la película enreda las cosas. Profesional y efectiva, hay que reconocer, para ser una ópera prima que aparenta poco recurso.

Película número 10: Symbol. El catálogo no menciona que el personaje principal se encuentra encerrado en una habitación cuyas paredes tienen incrustados pitos de ángeles. Cada uno de estos pitos, siendo tocado, da lugar a un objeto que el hombre deberá aprovechar para salir del lugar. El trabajo de dirección y actuación de Matsumoto es impresionante, pero las escenas del cuarto se interrumpen con el desarrollo de la historia paralela, que se arruina y precede a un final desastroso, cuando el hombre toca el pito equivocado en la habitación.

Película número 11: The Myth of the American Sleepover. ¿Cómo pudieron hacer para mantener una crónica juvenil sin insultos, banalidades, acné, Facebook y alguna charla entre adolescentes que no parezca un balance de treintañero? Los valientes que duraron más de media hora en la sala lo saben.

2 comentarios:

Estrella dijo...

Acá estoy, siguiéndote por tierra y por mar!

Jotafrisco, la ira de Dios dijo...

¡Gracias, Estre!